[OPINIÓN] La burla hacia las víctimas de Krassnoff

Tras la funa al inconcebible homenaje al brigadier (R) Miguel Krassnoff Martchenko, realizado en medio de incidentes en las afueras del Club Providencia, el pasado lunes. Con Carabineros lanzando bombas de humo a los manifestantes y con el alcalde Cristián Labbé –un coronel, también retirado, que añora el gobierno militar- defendiendo el actuar de la fuerza pública y atribuyendo el comienzo de los incidentes a las personas que se congregaron para la funa. Primera burla.

Pese a que los propios periodistas apostados en el lugar le dieron a conocer al alcalde que fue Carabineros, precisamente Fuerzas Especiales, quienes comenzaron con el amedrentamiento, él los desacreditó en vivo para todo el país. Y no fue uno que otro lumazo –cosa que no digo que esté bien, tampoco-,  no, porque lanzaron bombas lacrimógenas, incluso hay un video donde una mujer se sacó el premiado al recibirla en el tórax, en medio de toda la tole tole… Una que se pudo haber evitado.

Cuando el portal Cambio21.cl reveló la invitación al homenaje del torturador, a raíz de la cuarta edición del libro escrito por Gisela Silva Encina llamado casualmente “Miguel Krassnoff, Prisionero por servir a Chile”; en la misma nota se supo quien convocaba a tan descabellada cita (Labbé), invitación que incluso se extendió al Presidente de la República, Sebastián Piñera.

Por ello, y tras “la respuesta automática” de una asesora presidencial, esta tuvo que renunciar al cargo. La polémica estaba desatada, tanto por los “buenos deseos” a nombre del mandatario para que esta actividad se llevara a cabo, como por la decisión del alcalde de Providencia de permitir que algo así sea considerado una celebración.

Lo que más me indigna de esta situación es que Labbé alegue que él y sus contertulios se sienten discriminados por pensar distinto. Esto no es más que una vil jugarreta que busca reírse –a carcajadas- de las 84 víctimas de torturas a mano de Krassnoff, quien suma más de 140 años de penas por estas causas. O sea, si el mundo pinochetista sigue y seguirá avalando la gestión del dictador, no hay nada que hacer al respecto. De hecho es respetable, porque de seguro vivieron otra realidad, una en la que no tuvieron la mala suerte de ser torturados por un militar, precisamente, por pensar diferente. ¿Cuál era ese pensamiento? Simplemente notar que las ansias de poder se le subieron a la cabeza no sólo a quien presidió la Junta Militar en aquella época, sino que a sus subalternos. “Recibieron órdenes”, dirán algunos, pero los impactantes actos fueron cometidos. De eso no cabe la menor duda.

Ayer asistimos -tanto para quienes estuvieron allí como para quienes lo vieron por televisión- a un acto de agravio contra los derechos humanos de las familias y de las propias víctimas de Krassnoff. La represión de Carabineros, obviamente por orden de la alcaldía es tema a parte, porque como dije, esto se pudo haber evitado: teniendo un alcalde con dos dedos de frente y, es más, tras percibir la recepción de la ciudadanía. Era evidente lo que ocurriría durante este ‘homenaje’, porque no hay peor ciego que el no quiere ver, señor Labbé.

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